
Tenía que orar y buscar nuevas directivas... pero me sentía muy cansado.Nadie como yo estaba tan consciente de la necesidad de buscar el rostro de Dios, pero, honestamente, estaba agotado. No era cosa de un mal día, se trataba de un cansancio crónico. Algo que arrastraba hace meses.
Mi hijo me había reclamado jugar con unos "nuevos luchadores" mezcla de Stars Wars con monstruos de las galaxias o algo así, (yo me quedé en el tiempo de los "Titanes en el ring") y apenas le dibujé una sonrisa, y le dije que no tenía ni ganas, ni tiempo para jugar.
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